El baile de la boda (o"Bailar hasta la madrugada")
Debo reconocer que soy poco marchoso, en cuestiones de fiesta, más bien algo aburridillo. Salvo contadas excepciones no soy nada "bailongo" y hay momentos, como son las bodas, que no entran en estas excepciones: cuando con los cafés comienza la musiquilla, dudo entre salir de allí corriendo o encadenarme a la mesa.
Este fin de semana tuvimos boda. A pesar de mi opinión de los bailes y demás parafernalia, creo que las bodas son un momento muy bonito para aprovechar con la pareja, con tanto amor declarado y derrochado flotando en el aire es "obligado" empaparse de él y disfrutarlo.
Pues en esta ocasión decidí lanzarme al baile (bueno, a lo que yo hago que se le pueda parecer al baile) y con mi pareja decidimos apurar la orquestita, para pasar a la disco con los novios, y así hasta el límite de las fuerzas (que lo alcancé), debo reconocer que me lo pasé muy bien con ella. En la discoteca nos recompensaron a los dos con "Insurrección" en la versión de Manolo García con Miguel Ríos ¡sabían que estábamos allí los dos! ¡qué suerte que te dediquen una canción sin pedirlo!
