Cena "a la carta"
Una forma de alegrar la comida o la cena de siempre es preparando una carta, con el ordenador se hace en un momento, y si no a mano.
Con un detalle así de sencillo puedes convertir un momento en que no apetece preparar la cena y vamos a comernos un bocadillo en un acontecimiento en el que incluso te parezca que estás eligiendo entre el bocadillo de pechuga con queso, pechuga con tomate, pechuga con lechuga o "el especial de la casa": pechuga con queso, tomate y lechuga.
Solo hay que estrujarse un poco la imaginación para los nombres que se ponen en la carta.

Cynthia dijo
Ayer cumplimos 7 años de matrimonio... y tuve una sorpresa. Me llevaron, nuestro hijo de 5 y él, mi marido, hasta la puerta del lugar en que nos conocimos hace ya 11 años. Caminamos el mismo recorrido que hicimos por lo menos 40 veces ese enero del 95. Llegamos hasta el parque donde nunca nos paró la boca, hasta la fuente en homenaje al poeta Rubén Darío... en el monolito se lee "Por eso ser sincero es ser potente:
de desnuda que está, brilla la estrella; el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye d'ella." Siempre nos identificó esa estrofa de "Cantos de vida y esperanza". Entonces él saca de su bolsillo el poema completo y ambos lo leemos a viva voz frente a la fuente. Nuestro hijo se pasea inquieto, quiere que terminemos de leer, salta las raíces, toca el agua... al terminar explota su misión, nos entrega dos argollas de plata, él mismo las pone en nuestros dedos y nos abraza. Cuando nos casamos no compramos argollas porque no creímos que fueran importantes. Ahora nuestro hijo bendijo mejor que nadie nuestra unión y mientras te escribo la argolla brilla simbólica en mi dedo.
Besos y gracias por tus detalles, como siempre.
11 Enero 2006 | 04:24 AM