Ir de compras
Todo un clásico. Me estoy refiriendo a pedir a mi pareja que me acompañe a hacer unas compras para renovar parte del vestuario aprovechando los últimos días de rebajas.
En mi caso he visto que se lo pasó mejor acompañándome a mi (sin niños) que yo acompañándola a ella, porque como sabe lo que me repele el tema no puede estar tranquila yendo a su ritmo por muy buena cara que ponga. Hemos podido aprovechar que mis hijos estarían con los abuelos, así que esa tarde ella casi se muere del gusto: tarde de compras y cena (aunque rapidilla, en plan bocata.)
De esta tarde saco una idea adaptada a palurdos como yo, ya que acertar con una prenda es difícil: apuntar bien tallas, por ejemplo falda y blusas o chaquetas, acudir a la tienda que tiene mayor posibilidad de éxito (ya las he catalogado) y asegurarse que lo que compremos admite cambio. Después de regalarlo animarla a acudir los dos (sin niños) por si hay algo que guste más. Creo que este podría ser un triunfo seguro, y si además después va una cena (ese concepto de cena romántica que aún estoy explorando)... ¡tremendo!

JAM dijo
Claro que es un excelente plan, nada que mejor que poder compartir tiempo con la pareja, y el salir de compras es una excelente alternativa, entre algunas cosas, algo de tolerancia ante las sugerencias, es una buena forma de llegar a acuerdos, además, se sentirán a gusto cuando aceptamos sus sugerencias y cuando vestimos lo que ellas desean.
Saludos
7 Septiembre 2005 | 05:39 PM